Uno es autor de sus obras eternamente. Ni la muerte le libra de seguir siéndolo. En estos tiempos de vuelta a la defensa de los derechos de autor, parece que más de uno se apuntaría al derecho al olvido, aunque esto suponga deshacerse de su mayor éxito, aquel que le hizo, en muchos casos, de trampolín para poder vivir de su arte.

Hoy descubrimos 5 himnos del rock, temazos a todas luces, probablemente las canciones favoritas de miles de amantes de la música que, inexplicablemente, sus autores no se enorgullecen de haber creado. Buzón de quejas al final del artículo 🙂

 

CREEP – RADIOHEAD

Radiohead, una de las bandas más vanguardistas e interesantes a la hora de entender la evolución de sonidos eléctricos y electrónicos (si no la que más), cosechó su primer gran éxito con su tema Creep, una canción que une los sonidos gruesos de la época noventera grunge junto con una letra de amor derrotista y una melodía llamativamente sencilla y repetitiva. El resultado fue un éxito internacional que aún hoy perdura en esta canción que ya parece un himno para los nostálgicos del rock de los 90. Dentro de la banda, la realidad es que este tema pronto les hastió, en particular a Johnny Greenword, su guitarrista. No le gustó desde el principio y, fruto de su aburrimiento durante la grabación en estudio, dicen que realizó el rasgueo eléctrico que precede al estribillo, sin saber que, precisamente, ese se iba a convertir en el sonido icónico de esta canción.

Hace muchos años que Radiohead desechó Creep en el repertorio de sus conciertos por considerarla demasiado comercial, y la anécdota se convierte en noticia cuando la vuelven a tocar, para deleite de sus fans.

Pese a que Radiohead quiera enterrarla en el olvido, otros artistas como Lana del Rey se han empeñado últimamente en resucitarla, eso sí, a través del supuesto plagio del que Radiohead le acusa en su tema Get Free. Esta demanda ha abierto la caja de Pandora, ya que también se acusó a Radiohead de plagiar, un puñado de años antes, la canción The Air that I Breathe de The Hollies para componer Creep, lo que les ha obligado a señalarlos como coautores de esta canción en sus créditos.

 

DON´T STOP ME NOW – QUEEN

Parece difícil imaginar cómo uno de los mayores éxitos de Queen puede no ser del agrado de alguno de los miembros de la banda, aunque lo entenderemos mejor si profundizamos en el contexto en el que se escribió.

Este tema fue íntegramente compuesto por Freddie Mercury en Montreaux, Suiza, en la época de mayores excesos de su vida. Como se vislumbra en el mismo título, Don´t stop me now era una oda al hedonismo y el desenfreno que se puede apreciar tanto en su taquicárdica melodía como a lo largo de sus letras.

Estoy flotando en éxtasis”, “Soy una estrella fugaz saltando por el cielo”, “Estoy viajando a la velocidad de la luz” ,“Estoy fuera de control”, “Soy una máquina del sexo lista para volver a cargar”. Son solo algunas de las ideas que expresa Freddie Mercury en esta canción y que, vista como obra musical, resulta frenética y poderosa. Pero para quienes le conocían, era un preocupante retrato de la mala vida que llevaba, protagonizada por el abuso de alcohol, drogas y malas compañías. Esto hizo que Brian May tuviese sentimientos contrariados con esta canción y no fuese capaz de disfrutar de ella:

 

I thought it was a lot of fun, but I did have an undercurrent feeling of, ‘aren’t we talking about danger here,’ because we were worried about Freddie at this point. That feeling lingers, but it’s become almost the most successful Queen track as regards to what people play in their car or at their weddings. It’s become a massive, massive track and an anthem to people who want to be hedonistic. It was kind of a stroke of genius from Freddie.

Pensé que era divertidísima, pero tuve un sentimiento de fondo sobre “¿no estamos hablando de peligro aquí?” porque en este momento estábamos preocupados por Freddie Mercury. Ese sentimiento persiste, pero se ha convertido casi en la canción más exitosa de Queen para escuchar en el coche o en bodas. Se ha convertido en una canción enorme y en un himno para la gente que quiere ser hedonista. Fue un momento de genialidad de Freddie

Brian May, entrevista en Absolute Radio, 2011

 

STAIRWAY TO HEAVEN – LED ZEPPELIN

Led Zeppelin presentó Stairway to Heaven por primera vez en el concierto que daban en el Ulster Hall de Belfast, el 5 de marzo de 1971. Una canción totalmente desconocida para el público. Cuando terminaron de tocar, dicen que el público se quedó en silencio, y Robert Plant comentó que mejor quitarían esta canción del disco Led Zeppelin IV. Pero segundos después, los asistentes comenzaron a aplaudir como locos y a pedirles que la tocaran de nuevo.

Fue una canción incomprendida por la industria en un primer momento: era extremadamente larga (la versión de estudio supera los 8 minutos y en los directos alcanza fácilmente los 10), la mayor parte de la canción era lenta, realizaba cambios de estilo, ritmos e instrumentos, y le acompañaba una letra onírica sobre una dama que subía al cielo, almas, naturaleza y los sonidos del humo. Una canción con una fórmula anticomercial. Un retrato de la magia (negra, según las malas lenguas) de Led Zeppelin.

Es una obra que recompensa al paciente, a quien se sumerge en su cuento, a quien aprecia las pistas que minuto a minuto van dando los quejidos de Robert Plant, los golpes más fuertes de Bonham, los teclados de John Paul Jones y los arpegios de Jimmy Page cada vez más rudos. Vamos acompañando a la dama en su subida hacia el cielo a través de una canción que crece hasta convertirse, según numerosos rankigs musicales, en la mejor canción de rock de la historia, y en concreto el mejor solo de guitarra.

Parece que en este caso, a Robert Plant se le rompió el amor de tanto usarlo. Tal fue el éxito de esta canción que era imprescindible tocarla en cada uno de sus conciertos, lo que produjo el hartazgo de su vocalista. Se refirió a ella como “una canción para bodas” e insite en explicar que esta “ingenua canción” no sería para él el tema definitivo de Led Zeppelin.

 

8 DAYS A WEEK – THE BEATLES

Dentro del amplísimo repertorio de éxitos de Los Beatles, Eight Days a Week se sitúa como una de las más populares. Es comenzar a escucharla e invadirte el espítiru más desenfadado de los jóvenes Beatles de principios de los 60, y es casi imposible no mover cabeza, pies y no cantar alguna de las voces con las que jugaron John Lennon y Paul McCartney en sus arreglos corales a lo largo de la canción.

Paul McCartney reconocía que tenía un buen título, pero John Lennon no tardó en apuntar que “Eight days a week nunca fue una buena canción”. Le aburría mucho tocarla y cantarla, pero al tratarse de uno de sus mayores éxitos, era un tema muy recurrente en los conciertos que daban para sus fanáticos seguidores. Música pegadiza, mensajes directos de amor, ínfulas de inocencia… lo tenía todo para convertirse en un éxito internacional dentro de la revolucionaria juventud de los 60.

Eight Days A Week was never a good song. We struggled to record it and struggled to make it into a song. It was his initial effort (Paul McCartney´s), but I think we both worked on it. I’m not sure. But it was lousy anyway

Eight Days a Week nunca fue una buena canción. Nos costó grabarla y nos costó convertirla en una canción. Fue por su esfuerzo inicial (de Paul McCartney), pero creo que ambos trabajamos en ello. No estoy seguro. Pero, de todas formas, fue horrible.

John Lennon, 1980
All We Are Saying, David Sheff

John and I were always looking for titles. Once you’ve got a good title, if someone says, ‘What’s your new song?’ and you have a title that interests people, you are halfway there. Of course, the song has to be good. If you’ve called it I Am On My Way To A Party With You, Babe, they might say, ‘OK…’ But if you’ve called it Eight Days A Week, they say, ‘Oh yes, that’s good!’

John y yo siempre estábamos buscando títulos. Una vez que tienes un buen título, si alguien dice, ¿cuál es tu nueva canción? Y tú tienes un título que a la gente le interesa, ya lo tienes a medias. Por supuesto, la canción tiene que ser buena. Si tú la has llamado “Voy de camino a una fiesta contigo, cariño”, pueden pensar, “vale…” Pero si la has llamado “Ocho días a la semana” dicen “¡Oh sí, esa es buena!”

Paul McCartney
Anthology

 

SMELLS LIKE TEEN SPIRIT – NIRVANA

Algunas canciones tienen el poder de trasladarte, como un mago con un chasquido, a un universo
paralelo en el que viviste hace muchos años. Instituto, pantalones rotos, ansias por huir de la frustración  adolescente y un walkman en bucle con Smells Like Teen Spirit.

El grunge traspasaba las fronteras de la ciudad de Seattle y contagiaba al mundo entero. La gloria y desdicha que hizo que esta canción fuese amada y repudiada por su vocalista, Kurt Cobain.

Este curioso título se debe a que Kathleen Hanna, por aquel entonces pareja de Dave Grohl y baterista de la banda Punk Bikini Kill, escribió un mensaje en el salón de la casa de Cobain en el que señalaba que “Kurt smells like Teen Spirit”. Esta frase inspiró a Kurt Cobain a componer la letra de esta canción sin saber que “Teen Spirit” se trataba de una marca de desodorantes femenina.

Su letra confusa se resiste hasta a los mayores seguidores de Nirvana. Frases aparentemente inconexas, con una vocalización dudosa que caracterizaba a Cobain y el disco de Nevermind en el que no se compartían las letras. La versión más extendida defiende que se trata de una letra de despecho por la ruptura que sufrió Kurt Cobain por parte de Tobi Vail, cantante de la banda Punk Bikini Kill.

El videoclip supo dialogar con una juventud rebelde: rodado en el gimnaso de un instituto lúgubre, con animadoras anarquistas y alumnos volviéndose locos.

Y poco a poco, un grupo de las afueras de Seattle del que apenas se conocía gran cosa, se hacía con discos de oro y batía récords internacionales en el número 1 de las listas.

El movimiento grunge nacía de la repulsa a lo mainstream. Se sentían cómodos en la expresión del rechazo, la incomprensión y la rabia. ¿Cómo se digiere que, al final, tu éxito es tan grande que te conviertes en una de las canciones más mainstream de la historia? Como era de esperar por parte de Kurt Cobain, terminó odiándola. Por mucho menos rompió mil guitarras.

 

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Fotografía destacada: Led Zeppelin. Robert Plant y Jimmy Page en concierto acústico en Musikhalle de Hamburgo. Marzo 1973. Autor Heinrich Klaffs

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